La pesca a látigo con mosca ahogada
Fecha Domingo, 12 diciembre a las 23:09:18
Tema Opinion


La gran mayoría de pescadores que empiezan con la "cola de rata", identifican excesivamente esta modalidad con la pesca a seca y sólo con una artificial. Las posibilidades son, sin embargo, mucho más amplias: seca, ahogada, estrimer, buggs, ninfa, etc....

En lo que sigue trataré de explicar algunas nociones sobre la pesca con moscas ahogadas a la deriva.

Para estos amigos recién llegados es esta confusión "Látigo = Mosca Seca" lo que les lleva a pensar que la cola de rata es únicamente válida con la temporada bien avanzada, cuando las eclosiones son abundantes y los insectos vuelan a cualquier hora sobre el río.

La pesca con ahogadas es una de las técnicas que nos permitirá coger truchas desde el primer día de la temporada y a cualquier hora del día.¡¡¡O por lo menos intentarlo!!!

La mejor época

Aunque extremando las precauciones podríamos pescar toda la temporada, a mí me gusta la pesca con ahogadas, como ya he dicho, durante los primeros meses, cuando los ríos bajan crecidos y esto tiene una explicación: La pesca a la deriva la practicaremos siempre río abajo, de modo que estaremos expuestos a la visión de la trucha que, apostada en su cazadero, mantiene la cabeza frente a la corriente. Es fácil comprender que esto en pleno verano, con las aguas bajas y claras nos resta bastantes posibilidades de éxito.

El equipo

La caña que utilizaremos no necesita tener especiales cualidades. Si podemos elegir, la ideal puede ser una de 10 pies de acción media o incluso parabólica. Ignoro cuál puede ser la explicación, pero a lo largo de los años que llevo pescando con ahogadas, he comprobado que con cañas de acción de punta, aumenta el número de peces que escupen la mosca inmediatamente después de que sintamos el toque, sin darnos tiempo a clavar.

Resumiendo: Una caña entre 9 y 10 pies. Si es dura puede servir; si es "blandengue", mejor que mejor. Yo utilizo una de las primeras cañas que tuve, la Daiwa Exagon Whisker de 9 pies y línea 5-6, que es buena, bonita, y como casi todo el mundo que la tiene se ha aburrido de ella, igual podéis comprarla de segunda mano y barata.

Respecto al carrete no hay nada que decir, cada cual con sus manías; el mío es multiplicador, muy pesado y bastante feúcho. Además el pitorrillo de la manivela tiene juego porque está apunto de romperse el remache y como nunca me acuerdo de engrasarlo, con bastante frecuencia se me atasca. Ya veis que para maniático, vuestro amigo Paco.

Otra cosa es la cola de rata, encuentro fundamental que sea hundida. Si utilizáis una línea flotante, podréis ver que tras el lance, las distintas velocidades de la corriente del río, transforman vuestra línea en una auténtica culebra sobre la superficie. Si en estas condiciones una trucha muerde vuestras moscas, la línea se endereza instantáneamente, pero al ir a clavar ya será demasiado tarde. Utilizando una cola de rata hundida, el contacto con las moscas es permanente, formando una comba bajo el agua, pero sin estar sujeta a los caprichos de la superficie del río, siempre agitada.

Utilizo una Orvis DT-5 SINKING, con un trenzado hundido y embreado de Air Flow que es muy pesado, cuando el río baja muy crecido y también una Orvis WF INTERMEDIATED, con un trenzado Castor de esos que llevan incorporados hilos finos de cobre en la trama del nylon; este es el conjunto ideal para cuando el río empieza a ponerse razonable.

Estas colas de rata tienen una gran ventaja frente a las flotantes y es su gran duración. Como no necesitan llevar micro esferas huecas de vidrio o ningún otro material para rebajar la densidad, las propiedades del polímero con el que se fabrican, permanecen mucho más tiempo inalterable. La DT lleva conmigo 5 años por lo menos y todavía no le he dado la vuelta. Como además son mucho mas baratas, cuestan aproximadamente la mitad, la inversión está más que justificada.

Si estás pensando en comprar una, la mejor elección puede ser una DT-6 SINKING, porque también te servirá, con la caña que utilizas habitualmente, para pescar con Streamer

Las Moscas

Podemos optar por un aparejo hecho exclusivamente con moscas ahogadas, o bien, como yo os recomiendo, poner una ninfa lastrada en punta para facilitar el lance y conseguir un hundimiento mas rápido. Cualquier ninfa puede servir con tal de que sea lo suficientemente grande: Una típica ninfa de efémera hecha con faisán y tórax negro ligeramente plomado, montada sobre un 14 (es lo que pongo el 90% de las veces)

En cuanto a las ahogadas, lo mejor es dejarse llevar por la experiencia acumulada durante años de pesca, por los maestros montadores leoneses.

Las moscas para boya sirven perfectamente, pero si montas tus propias moscas, puedes hacerlas con unas características que las harán óptimas para pescar con la caña de "látigo".

Hago las moscas según las fórmulas magistrales que me apuntó de memoria el cofrade Salvador, alias "Yayo", de la Asociación de Pescadores a Mosca de Castilla-León, que él utiliza en la pesca con buldó, y os puedo asegurar que son extraordinarias. E1 asegura que lo que realmente hace pescadora a una mosca, es la acertada combinación del color del cuerpo, brinca y pluma, así que ya podéis empezar a visitar mercerías y tiendas de pesca con la chuleta adjunta para poder montar el mayor número de modelos posibles.

Manuscrito de "Yayo" del 15 de Marzo al 30 de Abril

Colores de cuerpo Nº Gutterman Pluma Brinca
Morado vino 108 P. Aconchado Burdeos
Tabac 777 P. Aconchado Marrón Oscuro
Paja Vieja 977 Indio Acerado Amarillo Huevo
Verde oliva 286 Indio Oscuro Amarillo huevo
Verde caqui 258 P. Corzuno oscuro Marrón medio
Verde caqui 528 P. Tostado Marrón Medio
Verde grisáceo 273 I. Acerado Crema
Morado Card. 987 I. Negrisco Burdeos
Morado Card. 865 I. Oscuro Rojo
Gris 856 P. Corzuno Gris plomo
Verde Gris 431 I. Acerado osc. Crema
Rojo 46 P. Tostado Rojo vivo
Morado Car. 162 P. Aconchado Lila oscuro
Tabaco rubio 19 P. Corzuno rojo Amarillo huevo

Los hilos para el cuerpo son Torzal de seda de la marca Gutterman, con la numeración indicada tienen tres hebras. Para brincar se utilizan los que seguramente fueron tus primeros hilos de montaje: Aquellos hilos sintéticos de dos hebras que se comercializan en pequeñas bobinas, como las de la canilla de la máquina de coser, de marca Pereda o Castor.

La pluma no hay que decirlo, de gallo de León.

Una vez que tengáis recolectado la mayor cantidad de material posible, hay que ponerse al torno.

Los Anzuelos

Por orden de preferencia, los anzuelos que prefiero son siempre en número 14

Mustad 80050 BR Extraordinario
Partridge GRS 12 ST Fuera de serie
Tiemco TMC 2302 Muy bueno
Tiemco TMC 200 Muy bueno

Todos estos anzuelos tienen una silueta un tanto particular, y son los únicos que yo utilizo, pero por desgracia son difíciles de encontrar, así que al final a morir al hospital: Mustad 94840.

El Montaje

El hilo de montaje también nos servirá de brinca. Empezamos enrollando a 1 mm. del ojal, dejando el extremo libre suficientemente largo ( 15 ó 20 cm. para poder manipularlo cómodamente a la hora de brincar ).

Cortamos un trozo de unos 25 ó 30 cm. de seda Gutterman y lo destrenzamos, separando las tres hebras. Lo sujetamos y cubrimos junto con el trozo de hilo de montaje que nos servirá de brinca hasta un poco antes de llegar a la curva, y a continuación volveremos hacia adelante hasta llegar a 1 mm. del ojal, donde hemos empezado.

Enrollamos las dos primeras hebras intentando dar al cuerpo forma ahusada, y tratando que el extremo del cuerpo junto al ojal quede en ángulo recto respecto a la tija (no es eso lo que buscamos, pero al sujetarlo con el hilo de montaje y sujetar la brinca, siempre se desmorona, quedando mas o menos como nos interesa),

Enrollamos 1a tercera hebra de Gutterman, con lo que corregimos la forma ahusada que antes, seguramente, habría quedado imperfecta. Una vez sujeto el extremo, cortamos el sobrante y rascamos el cuerpo con una cuchilla para que quede despeluchado (habréis notado que una mosca es mejor cuanto mas usada esté, así que lo mejor es que salga ya un poco "desgraciada" del torno).

Brincamos (siete vueltas son suficientes y además es un número que da buena suerte), sujetamos con el hilo de montaje y cortamos el sobrante.

La cantidad y posición de la pluma es lo que marca la principal diferencia entre la mosca de boya y de látigo. En la primera, la pluma es abundante, forma un ángulo de 90° respecto a la tija y además está repartida por toda la circunferencia. Nosotros seremos muy rácanos con la cantidad, la sujetaremos a 45° y cubrirá solamente la media circunferencia superior.

La pluma rara vez se nos queda con la inclinación a 45° a la primera y aunque así lo consiguiéramos normalmente termina inclinarse mas hacia el cuerpo conforme la vamos utilizando. Un truco que seguramente conoceréis es, una vez sujeta la pluma y antes de cortar el sobrante y hacer el nudo final, volver con los dedos índice y pulgar la pluma hacia adelante y cargar con unas vueltas de hilo de montaje entre esta y el cuerpo hasta conseguir la inclinación adecuada, para lograr un mejor resultado yo hago lo siguiente:

Troceo los restos de seda que sobran al hacer el cuerpo, para preparar una especie de dubbing que, aplicado en muy pequeña cantidad sobre el hilo de montaje, coloco entre el extremo del cuerpo y la pluma. "Inclinación garantizada in seculan seculorum".

Con estas pequeñas modificaciones nuestras moscas tienen una forma más hidrodinámica y se hundirán con mayor facilidad aún pescando corriente abajo.

Técnica de Pesca

Hay a quien no gusta la pesca con ahogadas a la deriva, porque dicen que es una modalidad demasiado sistemática, con pocas concesiones a la improvisación. Si a esto añadimos que no exige lances delicados ni difíciles, veremos que en parte no están exentos de razón. Sin embargo cuando una trucha de medio kilo toma nuestra mosca, con la cola de rata y el bajo de línea perfectamente tendido por la corriente, la picada es tan brutal que solo por sentirla ya vale la pena dedicar unas horas a esta modalidad.

El aparejo del que colgamos nuestras moscas debe ir en consonancia con la violencia de la picada. Para prepararlo, lo mejor es empalmar los distintos tramos mediante nudos de sangre, o el que vosotros utilicéis normalmente, pero tomando la precaución de dejar uno de los extremos "sobrantes" lo suficientemente largo (13 - 15 cm.) para poder atar las moscas ahogadas.

Una longitud típica puede ser: A partir del trenzado, un tramo de 30 cm. de 22/100, seguido de otro de 20 cm. de 20/100, a continuación empalmar un tramo de 70 cm. del 18/100, dejando el cabo del 20 para atar la mosca. Seguido de esto, un tramo de 1 m. del 16/100, dejando también el cabo del 18 para poner la segunda ahogada. La ninfa, en el extremo del 16.

Al atar los tramos de distinto diámetro, hemos tenido cuidado de reservar el extremo mas grueso como codal, de esta manera la tendencia a enrollarse sobre la línea principal será menor. Para minimizar aún más este problema, no exageréis la longitud de los codales al poner las moscas ahogadas: 7 cm. está bien, aunque si ponéis 10, tendréis un pequeño margen para cambiar de artificial si el primer menú no ha sido convincente.

Lanzar un aparejo como el anterior no es difícil, a condición de que llevéis un mínimo de tiempo con la "seca", que es con lo que normalmente se empieza. No obstante, al hacer vuestros pinitos es mejor poner un bajo de solo dos moscas, separadas 1,20 m. con hilo del 18/100 (codal del 20/100 y ninfa de punta en el 18/ 100).

Utilizar también este bajo los días de mucho viento, que es cuando realmente hay peligro de que nylon, ninfas y mosca terminen convertidas en una pelota. Cuando esto suceda, mejor no perder el tiempo; recuperar las moscas, trocear el nylon antes de deshaceros de el y preparar un bajo nuevo.

Para ríos pequeños: Dos moscas y separación de 80 cm. No me parece buena idea poner tres moscas en un aparejo corto: Peligro de pifostio.

Y para terminar de convencer a quienes todavía no se atreven, también se puede empezar solo con una mosca. Si hay algún cobarde, que se quede donde está. Los demás... ¡¡¡UN PASO AL FRENTE!!!

Y de un paso, ya estamos en el río. Para vuestros primeros lances buscad una corriente lenta y uniforme, sin obstáculos como piedras o troncos que asomen a la superficie. Como pescaremos corriente abajo, proceder con el mayor sigilo. Moveros muy lentamente, no chapoteéis. No haced demasiados falsos lances, que secan inútilmente las moscas, y sacar el máximo partido de los lances "auténticos".

Para lograr esto, lanzar hacia la otra orilla y en cuanto la cola de rata toque el agua, haced un "mending" río arriba para ganar unos metros de deriva libre, esto es, para conseguir que las moscas bajen con la velocidad de la corriente. Además intentar terminar el "mending" con la caña levantada y el brazo que la sujeta en alto. Así, a medida que la corriente arrastra el aparejo, nosotros iremos bajando la caña, con lo que evitaremos, en lo posible el dragado (si, también en ahogadas se puede hablar de dragado) de las moscas.

Es en esta fase cuando pican las "gordas".

Sin embargo, llega el momento en que, con la caña ya rozando el agua, poco podemos hacer a ese respecto e inevitablemente el descenso del aparejo se verá frenado, comenzando a describir un arco de circunferencia a la vez que las moscas ascienden a la superficie. Este también es un momento crítico, porque los peces parecen interpretarlo como ninfas emergiendo, aunque, como ningún insecto emerge quieto en plena corriente, lo normal es que las truchas que piquen ahora, sean mas confiadas o lo que es lo mismo mas pequeñas.

Si no nos hemos adentrado mucho en el río, al final de la deriva las moscas estarán en una zona de muy poca corriente, posiblemente casi parada. Recoger muy despacio, dando pequeños tironcillos con la puntera de la caña.

Repetir la pasada sobre el mismo área varias veces pero sin exagerar (tres o cuatro ya valen). Si no habéis tenido respuesta, dar con cuidado un par de pasos río abajo y repetir la operación.

El método en sí puede parecer aburrido, aunque también es verdad que como toma de contacto hemos elegido el escenario mas simple, que si esta modalidad de pesca os gusta, ya os encargaréis vosotros de practicar en situaciones complicadas, con obstáculos que salvar y distintas velocidades de corriente. El propio río os enseñará, y si no, ya lo hará algún socio.

Para no desanimaros os diré que es normal que piquen 5 ó 6 truchas para cuando enganchéis una, a veces incluso más. Además el toque es tan rápido que casi no da tiempo para reaccionar. Pero si el toque ha sido suave, repetir el lance y estar alerta porque normalmente volverá a morder. Entonces, clavar con un cachete seco y ayudaros con la mano izquierda.

Por contra, si la trucha toma con franqueza vuestras moscas y además es grande, se clavará sola y es conveniente que tengas la caña bien sujeta, porque igual te la quita de la mano.

Así que esta temporada, ahogadas, suerte y como poco, hilo del 16.

Francisco Lizarraga (Paco)







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