Balance de la decepcionante temporada de pesca 2004
Fecha Jueves, 21 octubre a las 20:57:15
Tema Opinion


Noticia aparecida el Domingo 17 de Octubre de 2004 en el Diario de Noticias. En dicha noticia desde ANAPAM hemos hecho un balance de la decepcionante temporada de pesca en el año 2004 en Navarra

Dejando transcurrir un tiempo desde el cierre de la temporada de pesca de trucha y salmón, es hora que hagamos un balance desde el punto de vista del pescador de cómo nos ha ido.

Este año 2004, y según los estudios que realiza la empresa Viveros y Repoblaciones para el Departamento de Medio Ambiente, partíamos de una población truchera bajo mínimos y a pesar de ello, como todos los años para no fallar a una incomprensible tradición, el tercer domingo de marzo se abrió la temporada de la trucha y del salmón en Navarra.

En los primeros meses de temporada y debido a un invierno y a una primavera muy generosos en nieve, lluvia y viento, y hasta mediados del mes de mayo, los ríos apenas si estuvieron practicables por la cantidad de agua y su baja temperatura (el agua se mantuvo durante este periodo entre los 5º y los 11º).

Las eclosiones de moscas apenas si se producían y siempre tenían lugar a las horas centrales del día, siendo cortas en duración y escasas en número de individuos (únicamente nos encontrábamos pequeñas olivas y pardones) lo que hizo que las pocas truchas que teníamos en los ríos no mostrasen actividad en superficie y, por lo tanto, su pesca a mosca seca se convirtiese en una misión casi imposible. La actividad de las truchas tampoco fue muy febril en aguas profundas o a medias aguas y a ninfa tampoco se obtuvieron grandes resultados.

Mayo y junio trajeron un cambio radical del tiempo y empezó el calor. Últimamente este cambio de invierno a verano suele ser bastante rápido, no existiendo casi la primavera de temperaturas suaves. Por fin en mayo, nos encontramos los ríos con el agua perfecta en cantidad y temperatura, pero las eclosiones aunque más numerosas y más duraderas, no fueron lo que era de esperar y es que si miramos debajo de las piedras nos encontramos en prácticamente todos los ríos con que apenas hay insectos. ¿Cual es la razón de la poca existencia de insectos acuáticos? Es importante destacar que son el principal alimento de las truchas. ¿Quizás contaminaciones puntuales? ¿Quizás alteraciones físicas en los cauces de los ríos? ¿O será un efecto más del cambio climático? No lo sabemos, pero sería interesante tener algún dato.

Aún y todo, por fin, en los meses de mayo y junio empezó la actividad de las truchas en superficie y ya comenzaron a multiplicarse las capturas, incluidas algunas truchas de más de 40 cm, lo que nos indica que todavía estamos a tiempo de invertir la tendencia descendente en la población truchera navarra.

Pasado junio y según avanzaba julio, el caudal en muchos ríos empezaba a ser bastante escaso, a lo cual contribuye en gran manera las derivaciones que hacen las minicentrales hidroeléctricas, que únicamente dejan pasar el mal llamado caudal ecológico. Este problema es sobre todo acusado en los ríos Irati y Bidasoa. Desgraciadamente, además, dichas minicentrales hidroeléctricas -que nos quieren vender como energía ecológica algunas compañías- no suelen cumplir con la liberación de un caudal ecológico instantáneo, sino que se aprovechan de las horas de mayor rentabilidad en la factura eléctrica, liberando más agua por las noches para igualar con exactitud el caudal ecológico diariamente.

Todo ello se une a la gran cantidad de horas de radiación solar que tienen las primeras semanas veraniegas, que hace que tengamos en muchos tramos de río temperaturas de agua de más 20 grados que hacen que las truchas permanezcan inactivas y escondidas en pozas de aguas frescas, si es que las encuentran, a salvo del sol durante todo el día hasta llegar a la noche donde con un poco de suerte las podremos ver comer si se produce alguna eclosión de tricópteros o quironómidos o una bajada de moscas muertas tras la puesta de huevos.

El problema de la temperatura del agua puede ser muy grave , ya que los 21.5 grados son el limite de supervivencia de la trucha. Esta temperatura límite fue ampliamente superada en muchos tramos de ríos trucheros en el año 2003 de los que disponemos datos. La razón además de la apuntada anteriormente de las minicentrales tiene también que ver con las alteraciones físicas del cauce, eliminados los árboles de la orilla que proporcionan sombra y alterados los cauces mediante dragados, lo que se consigue es convertir los ríos en canales de profundidades constantes y aguas muy lentas en verano y muy rápidas en invierno, porque se eliminan obstáculos naturales que producen pozas y cambios de corriente, y con ello reconducir el agua por medio de motas. Al final obtenemos un efecto contrario al que se quería conseguir, tanto para la fauna como para evitar inundaciones.

Río Urederra a su paso por Artabia.
Una presa desvía todo el caudal del río hacia un molino particular en deshuso.

Esto es a grandes rasgos lo que ha sido la temporada truchera en Navarra, escasez de truchas, de capturas y de moscas, lo que ha hecho que muchos de nosotros hayamos pescado más días en otras comunidades como Castilla-León, Aragón y Asturias que en la nuestra.

En cuanto a la pesca del salmón, la entrada de ejemplares no se ha correspondido con el número de capturas y ellehenbiziko fue capturado a finales de abril, cosa poco habitual pero que produjo una reducción de las capturas de los valiosos ejemplares multiinvierno. De ahí en adelante pocas fueron las capturas de salmones hasta finales de mayo (media docena de ejemplares).

A finales de junio y principios de julio se produjo una entrada de salmones añales, que dan muchas más posibilidades de ser pescados. Eso permitió arreglar numéricamente una temporada atípica que finalmente terminó con 48 salmones sacrificados.

Otro tema que merece especial atención desde el punto del pescador es que a bombo y platillo se nos dice desde el Departamento de Medio Ambiente que la calidad del agua está subiendo, pero a nosotros como pescadores con nuestras experiencias, los ríos nos dicen que algo está fallando. ¿A que se debe entonces que cada año haya menos truchas en los ríos? ¿Y que cada vez haya menos moscas en los ríos? ¿Por qué a partir del mes de junio da asco acercarse a muchos ríos por lo sucia y pestilente que baja el agua? ¿Por qué baja el agua turbia en ríos como Araquil, Arga, Irati, Bidasoa, etc… cuando hace semanas que no ha caído una gota de lluvia?

Río Baztán en Agosto.
Pocos kms río abajo será el Río Bidasoa

Lo que está claro es que con estos datos creo que ya es hora de que nuestras autoridades se planteen un retraso en la apertura de la temporada de la trucha y una prohibición férrea de cebos dañinos que no permiten devolver capturas con garantías de supervivencia.

La creación de multitud de nuevos tramos de pesca libre sin muerte debería ser obligatoria en los espacios denominados LIC (Lugares de Interés Comunitario) al menos, donde debería de protegerse de forma especial la fauna y la flora. De hecho, creemos que se debe de promocionar la pesca sin muerte por su ventaja de poder aunar pesca recreativa con conservación. Un retraso en la apertura del salmón y la prohibición de sacrificar ejemplares multiinvierno debiendo devolverlos a las aguas sería también deseable ya que son los más valiosos para la supervivencia de la especie y, por otro lado, los más escasos. También seria deseable en la pesca del salmón la prohibición de cebos naturales y la obligación de pescar con aparejos de un único anzuelo y sin arponcillo reduciendo el cupo anual de sacrificio y en todo caso permitiendo su pesca sin muerte, además de permeabilizar obstáculos para hacer que en el río Bidasoa el tramo efectivo habitado por el salmón no llegue ni siquiera a Vera de Bidasoa.

Por último es de destacar que todas las medidas que puedan tomar las autoridades para mejorar la situación de la pesca en Navarra no tendrán ningún sentido si no hay una vigilancia férrea de furtivismos y un incremento más que notable de sanciones y de sus cuantías económicas. Y es que si no se nos rasca el bolsillo, no aprenderemos jamás.

Si tenemos en cuenta una de las afirmaciones que se realizan en los estudios realizados por Viveros y Repoblaciones, la tendencia a la baja en las poblaciones de trucha que vivimos en Navarra seguirá en los siguientes años, lo que para los pescadores significará que si está temporada ha sido pésima, las próximas serán aun peores.

Los pescadores tenemos dos opciones: concienciarnos del problema y reclamar que se tomen ya medidas probablemente impopulares o quedarnos de brazos cruzados viendo como la extinción de las poblaciones navarras de trucha y salmón salvajes se hace realidad. Y si queremos seguir pescando, emigrar a otras comunidades autónomas como Castilla-León, Castilla-La Mancha, o Asturias, donde ya se han puesto a trabajar promocionando la pesca sin muerte y así nos encontramos que Septiembre es un mes de pesca sin muerte (incluido el salmón Asturias) en todas ellas.

Antonio González
Secretario de ANAPAM y de AEMS-Ríos con Vida Navarra







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