Obstáculos para el salmón en el río Cares (Asturias)
Fecha Viernes, 10 noviembre a las 19:50:17
Tema Opinion


Articulo publicado por Felipe Pérez Melero en la revista Suarías del Concejo de Penamellera Baja en Asturias la pasada primavera de 2006 sobre los problemas que sufre el salmón en un río tan aparentemente bien conservado como es el Cares.

Las causas que influyen en que cada vez haya menos salmones en el Cares son diversas; y algunas de ellas bien conocidas. La reducción y la degradación de su hábitat son, sin duda, dos de las más importantes.

De cómo influye la reducción del espacio en la merma de las poblaciones de salmones hay un ejemplo muy claro y muy bien estudiado en el río Nansa. Antes de construirse la presa de Palombera se pescaron en el año 1.948 en este río cántabro, 512 salmones. Diez años después, ya terminada la obra, se pescaron 28 salmones. El área de freza se vio gravemente afectada ya que la presa de Palombera resulta infranqueable para los peces y además al estar próxima a la zona de desembocadura apenas deja espacio vital para la reproducción salvaje.

El río Nansa tiene accesibles para el salmón actualmente solo 16 km. Lo que se traduce en nada menos que en una pérdida del 90% del hábitat disponible de la cuenca.

Escala de la presa de Poncebos

El salmón es un bioindicador de primer orden, muy exigente en cuanto a calidad del agua y calidad del hábitat. Necesita de unas determinadas condiciones físico-químicas, de una temperatura, velocidad de la corriente, profundidad, calidad de la grava, aportes de nutrientes, disponibilidad de refugios… Además de otros factores en los que no vamos a entrar ahora.

Si se alteran estos parámetros a los que hacíamos referencia, extensión de su área y degradación o pérdida de calidad del medio natural en que viven, lógicamente habrá menos salmones, por mas repoblaciones que se hagan.

También son de suma importancia como factores que afectan negativamente a los salmones, la destrucción del bosque de ribera y la construcción de escolleras; y hay que pensar que nos referimos no solamente a los adultos, sino, y sobre todo, a los alevines, juveniles y esguines. Si se alteran las áreas de freza, alevinaje y crecimiento, serán estas fases del salmón las más afectadas. Y si hay menos juveniles, lógicamente habrá menos adultos.

El salmón es un pez que busca las partes altas de los ríos para reproducirse. En estas zonas tiene mas posibilidades de cerrar su ciclo; está menos expuesto a los efectos de las riadas, tiene menos enemigos, el medio está menos alterado, y por tanto, las crías tienen más posibilidades de sobrevivir.

En el caso concreto del río Cares, la mejor zona de freza y alevinaje es la que va desde Arenas de Cabrales hasta su nacimiento en el valle de Valdeón ya en la provincia de León. Y nos referimos tanto al Cares como a su tributario el río Casaño.

Pero sucede que en Poncebos en el Cares y en el Molino de Lubín en el Casaño, existen dos presas que los salmones no pueden remontar.

Por el Casaño podrían seguir apenas 1 km más arriba del molino de Lubín, porque los escombros que arrojaron desde la zona de Las Estazadas cuando ampliaron la carretera, imposibilitan su remonte, otro obstáculo más. Pero en el Cares podrían remontar hasta Caín en La provincia de León, y más arriba aún si no existiera las presas de Poncebos y la de Caín.

No es difícil imaginar que en tiempos no tan remotos los osos bajarían a comer salmones en esta parte del río, como ahora vemos en algunos reportajes de Estados Unidos y Canadá.

El tramo entre Arenas de Cabrales y Poncebos sería una buena zona de freza si no fuera porque la presa de Poncebos retiene y desvía casi toda el agua y deja el río apenas como un regato. Este invierno pasado daba pena ver a los salmones en las tablas de esa zona esperando un repunte de agua para desovar.

En el tramo entre Poncebos y Caín, después de varias visitas, solo pude ver a una pareja de salmones frezando. La escala salmonera de Poncebos está muy mal proyectada; los salmones no encuentran la entrada y baja poca agua por ella, las artesas son pequeñas y los fondos no siempre están lo suficientemente limpios de lodos y gravas para que el salmón pueda remontar por ella. Este dato ya fue puesto en conocimiento de la Consejería de Medio Ambiente del Principado de Asturias por el doctor en Biología Marina y experto en salmónidos Manu Esteve, pero parece que desgraciadamente no le hicieron mucho caso.

El río Casaño solo es accesible para el salmón en el 24% de su recorrido, estando el 76% restante inutilizado.
En el Cares, el 40% de su área potencial es inaccesible para los salmones y los 5,5 km. entre Arenas y Poncebos está seriamente degradados por las alteraciones del caudal.

Y a pesar de todo esto, se siguen gestionando los ríos como hace medio siglo.

Nos quejamos de que hay pocos salmones en el río Cares; ¿como los va a haber si no les dejamos espacio para vivir y el poco que tienen está contaminado y degradado? ¿Cuándo se vio que se pesque y se mate un pez cuando viene a reproducirse? ¿Se imaginan que se mataran los jabalíes, corzos, arceas… antes de criar? Pues eso precisamente es lo que se hace con los salmones.

Se deberían establecer cupos máximos de capturas anuales en los ríos, permitir que los primeros salmones que entran, que son los más grandes y en los que hay mayor proporción de hembras, llegaran a las áreas de freza. Y practicar y promocionar el “captura y suelta” como método sostenible de gestión pesquera.

Felipe P. Melero
Primavera de 2006







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